De tanto echarlos van a crear su propia burbuja

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17/11/2020 – 11:13:03 por Fabio Baccaglioni
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Hasta hace poco las redes sociales proveían de bastante margen de autonomía a los promotores de teorías de conspiración, burbujas sectarias, mentirosos, estafadores y vendehumos varios hasta que tuvieron que cambiar un poco esa política.

Es que 2020 vino con pandemia y elecciones en EEUU al mismo tiempo, eso los obligó a controlar un poco más y tartar de «romper» esas burbujas temáticas evitando fake news y digitando un poco de qué se puede hablar y qué no.

Como dicen muchos, la RRSS de una empresa es de la empresa, no de sus usuarios, si no te gusta crea la propia… pero eso también está sucediendo.

El juego es más bien tonto pero de escala, por eso se terminó en esta situación. Primero se abre la puerta a todo el mundo porque lo que importa, para que funcione, es el volumen.

Segundo se aniquila a toda competencia. Sólo debe haber un líder en cada formato de red social, no dos, no tres, uno. Este comportamiento monopólico se repite en cada una, son crueles, despiadados con los rivales hasta que estos no existen.

Esto genera no sólo una dependencia social «si no estás no existís» sino que lo transforma en un espacio natural no para los que uno quiere sino para TODOS, inclusive los que no querías que entrasen a tu red… ah, si no hay opciones ¿Qué esperabas?

Tercero empieza la censura, sea política, cultural, religiosa, busquen la variante que deseen porque seguro encontrarán alguna que utilizó el argumento menos creíble. Las RRSS empiezan a acotar el contenido publicable en las mismas en base a los propios estándares morales de sus dueños y/o los que convengan por sus anunciantes o fuentes de ingresos.

Así en Facebook se volvió imposible publicar una foto de un pezón pero era totalmente factible crear un grupo de antivacunas, los pezones eran crímenes! Esto derivó en que cualquier contenido erótico no-pronográfico y hasta contenido médico (cuac!) fuese sistemáticamente excluído de la plataforma.

Este comportamiento corporativo fue mutando cada vez que alguna gran acusación llegaba a los medios. Si las últimas elecciones de EEUU, en las que el equipo de campaña de Donald Trump había aprovechado ciertas facilidades, la permisividad de una red había torcido (teóricamente, porque es difícil y/o imposible de demostrar) el resultado, entonces había que cambiar de política y, algorítmicamente, romper la burbuja.

Esto empezó a extenderse no sólo por las elecciones sino ante un punto muy fuerte que fue la pandemia de COVID19, aquí se confirmó el quiebre de lo que hasta ahora era una tendencia más pasiva, pasó al frente el regular qué se permite difundir y qué no.

Por ende si aparecía un video en Youtube afirmando barbaridades sobre el COVID la misma plataforma empezó agregando textos para que uno se informe llegando inclusive a bajar contenido. No siempre lo hace y, muy a menudo, uno puede encontrar cualquier barbaridad sin filtro.

Lo mismo sucedió en Twitter desde donde notaron que estas burbujas o «rabbit-holes» se estaban haciendo cada vez más peligrosas y usuales. Hasta que llegó la campaña presidencial 2020 de EEUU.

Aquí directamente todas las RRSS pasaron a un modo agresivo/activo en el que se controló ni más ni menos que al mismísimo presidente-desbocado de los EEUU. Trump «obligó» a un tipo de acción jamás imaginada: censurar al presidente.

Es normal que uno pueda recibir un bloqueo y hasta una suspensión, por decirle a uno «morite» Twitter me sancionó durante 12 horas ¿La razón? Según ellos (su política) uno no puede desearle públicamente daño a nadie (ahora más aun prefiero que esa persona se muera :D ). Pero a Trump nada lo tocaba hasta que no se aguantaron más y empezaron a bloquear todo lo que citaba hasta aclarando que era una descarada mentira. Es que Trump miente, y mucho, pero ¿Da para censurarlo?

Aquí una cuestión que siempre supimos, la red social no te pertenece, le pertenece a una empresa y te regala un espacio a cambio de información y/o datos personales y de comportamiento. Punto, es una transacción por un espacio que no es tuyo. Si querés tu propio espacio deberías tener un blog como éste, no una cuenta en una RRSS.

Así que Trump debería joderse como vos o como yo, no hay lloriqueo de «censura» porque es el sitio de un tercero, hasta se han redactado leyes obligando a hacerlo, pero por sobre todas las cosas, le pertenece a sus dueños. JODERSE.

Ahora bien, esto tiene una consecuencia, cualquier usuario ofendido porque la política de la empresa no coincida con la propia podrá crear su propia red y permitir allí a esa gente que el quiere.

En vez de una red llena de burbujas pasaremos al escenario de una red por burbuja… ¿Es esto posible?

Aquí en Argentina todavía nos reímos mucho cuando un «Dirigente social» (en realidad es un delincuente, pero bueno) quiso crear la propia para juntar a sus «compañeros» (lacras pusilánimes). No funcionó mucho que digamos porque no funciona así la cosa, se necesita masa crítica.

Pero ante un cisma importante ¿Es posible que se logre esa masa crítica? La ultraderecha conservadora de EEUU encontró su espacio: Parler.

Parler es interesante porque es una red social alternativa donde los alt-right se sienten a sus anchas y no son «censurados» como reclaman en Facebook o Twitter. Sería el Twitter donde ellos tienen la ventaja, algo así.

Parler es un ejemplo de esta consecuencia, al llegar las elecciones sumó millones de usuarios, con los pro y contra que eso significa. Fundada por Dan Bongino, quien es un ex agente del servicio secreto de los EEUU, a mi normalmente no me daría ninguna confianza pero ¿Acaso no son los otros empresarios de Silicon Valley los que ya le vendieron todos nuestros datos a terceros? Éste al menos no te viene con el cuento buenito :D Con dinero del fondo de inversión de Robert Mercer que es el mismo que financiaba Cambridge Analytica en su momento.

La nueva red le da espacio a estos grupos pro-Trump como ninguna otra, es conservadora, no significa que haya libertinaje en la misma también censura y bloquea usuarios pero con otros criterios que son más afines con esa gente que se sintió excluída en Twitter.

Es una nueva burbuja independiente y que no puede ser sometida al «Criterio colectivo» de Silicon Valley. Esto, para mí, es el inicio de una nueva etapa, una redistribución de usuarios por criterios que exceden a los CEOs de cada compañía «tradicional».

Es interesante también porque hablamos de Twitter/Facebook como «tradicional» pero hace diez años no eran nada. En tan poco tiempo pudieron hacerse de casi la totalidad de los usuarios porque la gente es extremadamente estúpida y prefiere encontrarse fácil a ser libre. Pero una vez que se llega a un extremo siempre hay una especie de contrarrevolución, un movimiento igual y opuesto que nos podría llevar al otro extremo aunque lo veo difícil. Es más una reacción.

El tema aquí será ver cuan lejos nos lleve la reacción, si vamos a terminar todos hablando y creyendo que la realidad es como esa red social que se ajusta a nuestras preferencias políticas y no como un reflejo proporcional a lo que realmente sucede a tu alrededor.

¿El mundo de las redes sociales ahora se encamina a uno de burbujas aisladas y separadas entre sí por la preferencia política y la ideología?



Fuente: Fabio

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