Información importante sobre la vitamina C para el COVID-19

Sin importar lo que los principales medios de comunicación quieran que piense, muchos están empezando a comprender que tanto la vitamina C (ácido ascórbico) como la vitamina D tienen muchas investigaciones que demuestran que ayudan a mejorar la función inmunológica y que el sistema inmunológico es el mecanismo de defensa principal para combatir todas las enfermedades, incluyendo el COVID-19.

Como se informa en el documento “Optimal Nutritional Status for a Well-Functioning Immune System Is an Important Factor to Protect Against Viral Infections”, publicado el 23 de abril de 2020:

“Es muy bien conocida la importancia de la nutrición para el sistema inmunológico. Una gran cantidad de datos mecánicos y clínicos demuestran que las vitaminas, incluyendo las vitaminas A, B6, B12, C, D, E y folato y algunos oligoelementos, como zinc, hierro, selenio, magnesio y cobre, ácidos grasos omega-3, ácido eicosapentaenoico y ácido docosahexaenoico desempeñan funciones importantes para ayudar al sistema inmunológico.

La deficiencia de estos nutrientes es general, lo que desarrolla una menor resistencia a las infecciones y, como consecuencia, una mayor carga de morbilidad”.

Las dosis elevadas de vitamina C ayudan a combatir los virus

El Dr. Andrew Saul, editor en jefe del Servicio de Noticias de Medicina Ortomolecular, explicó que las dosis muy elevadas de vitamina C ayudan a combatir los virus al desactivarlos de manera efectiva.

Su presentación en Tokio “Orthomolecular Medicine and Coronavirus Disease: Historical Basis for Nutritional Treatment”, destaca el hecho de que cuando se usa como tratamiento, se necesitan dosis elevadas, hasta 1000 veces más que la cantidad diaria recomendada (RDA, por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos.

La ciencia médica se basa en que la dosis afecta el resultado del tratamiento, pero esta premisa no se acepta cuando se trata de la terapia con vitaminas comparada con la terapia que usa medicamentos. La mayoría de las investigaciones sobre la vitamina C han utilizado dosis bajas e inadecuadas, que no generan resultados clínicos.

“La literatura médica ha ignorado más de 80 años de estudios clínicos y de laboratorio sobre la terapia con dosis elevadas de ascorbato”, señala Saul, y añade que, aunque es bien sabido que la vitamina C es beneficiosa para combatir enfermedades, existe controversia sobre su alcance. “Las dosis moderadas ofrecen una prevención eficaz”, mientras que “las dosis elevadas son terapéuticas”.

Un artículo identifica a la vitamina C en el mapa de tratamiento para COVID-19

Aunque las autoridades sanitarias y los principales medios de comunicación han ignorado el uso de la vitamina C y otros suplementos para tratar el COVID-19 por la supuesta falta de evidencia clínica, un análisis recomienda utilizar vitamina C para tratar infecciones respiratorias, sepsis y COVID-19.

El análisis publicado el 7 de diciembre de 2020 en la revista Nutrients, fue coescrito por el Dr. Paul Marik, quien, en 2017, desarrolló un tratamiento con base en la vitamina C para la sepsis. Marik ahora encabeza la primera línea de batalla de Alianza de Cuidados Críticos del COVID-19, que ha desarrollado un tratamiento muy exitoso contra el COVID-19.

El protocolo para el COVID-19 se denominó como MATH + (un acrónimo con base en los componentes del tratamiento), pero después de varios ajustes y actualizaciones, el protocolo de prevención y tratamiento ambulatorio ahora es conocido como I-MASK +, mientras que el tratamiento hospitalario pasó a llamarse I-MATH +, debido a que se agregó la Ivermectina. Sin embargo, la vitamina C continúa siendo un componente importante de este tratamiento.

(Los dos protocolos están disponibles en el sitio web de FLCCC Alliance en varios idiomas. Los expertos también revisaron el fundamento clínico y científico del protocolo hospitalario I-MATH +, el cual se publicó en el Journal of Intensive Care Medicine a mediados de diciembre de 2020). Como se explica en el resumen del análisis de Nutrients:

“Existen terapias limitadas aprobadas, para el COVID-19. Los efectos antioxidantes, antiinflamatorios e inmunomoduladores de la vitamina C la convierten en un posible tratamiento, para prevenir la infección y para los cuidados intensivos del COVID-19.

Este análisis se enfoca en la deficiencia de vitamina C en las infecciones respiratorias, incluyendo el COVID-19, así como, en los mecanismos de acción de las enfermedades infecciosas, como la respuesta al estrés, su importancia para prevenir y tratar los resfriados, la neumonía, la sepsis y el COVID-19.

La evidencia indica que la vitamina C oral (2-8 g/día) puede disminuir la incidencia y la duración de las infecciones respiratorias y, se ha demostrado que la vitamina C por vía intravenosa (6-24 g/día) disminuye la mortalidad, el ingreso a la unidad de cuidados intensivos (UCI), las hospitalizaciones y el uso de ventilación mecánica por infecciones respiratorias graves.

Dado su perfil de seguridad y bajo costo, así como la frecuencia de la deficiencia de vitamina C durante las infecciones respiratorias, sería importante evaluar los niveles de vitamina C y tratarlos con la administración intravenosa y oral en las personas hospitalizadas con COVID-19″.

Campaña internacional sobre la vitamina C

En una alerta del 16 de diciembre de 2020, Rob Verkerk, Ph.D., fundador y director científico de Alliance for Natural Health, anunció el lanzamiento de una campaña internacional sobre la vitamina C como respuesta al análisis, que “coloca todos los argumentos y la ciencia en un solo lugar”.

Como señaló Verkerk, existen muchas razones para consumir suplementos de vitamina C. Primero, el cuerpo no puede desarrollarla. En segundo lugar, la mayoría de las personas no obtiene cantidades suficientes por medio de su alimentación y su requerimiento puede aumentar 10 veces más cada vez que el sistema inmunológico se ve afectado por una infección, enfermedad o trauma físico.

De hecho, el análisis de Nutrients señala que es común que las personas hospitalizadas presenten una deficiencia de vitamina C, definida como un nivel igual o inferior a 11 µmol/L. Este es el caso para las personas mayores u hospitalizadas por infecciones respiratorias.

De acuerdo con los autores, “las concentraciones de vitamina C son de tres a diez veces más elevadas en las glándulas suprarrenales que en cualquier otro órgano. Se libera de la corteza suprarrenal en condiciones de estrés fisiológico (estimulación de ACTH), incluyendo la exposición viral, lo que eleva hasta cinco veces los niveles plasmáticos”. En su alerta de acción, Verkerk señala lo siguiente:

“Es lógico consumir vitamina C como tratamiento preventivo y aumentar la dosis en caso de infectarse. También lo es en el caso de la vitamina C por vía intravenosa para las personas que padecen infecciones respiratorias graves o sepsis en cuidados intensivos.

Tanto es así, que argumentamos que los médicos y otros profesionales de la salud que evitan las recomendaciones sobre la vitamina C para prevenir y tratar la enfermedad, deben considerarse como negligentes.

Existe mucha evidencia que demuestra que los suplementos como el zinc, la vitamina C y la vitamina D pueden ayudar a prevenir y tratar el COVID-19, pero el gobierno federal nos impide conocer estos beneficios.Dado que los suplementos no están aprobados por la FDA, no pueden afirmar que tienen un impacto en la enfermedad, incluso cuando sabemos que son capaces de hacerlo. Esto tiene que terminar”.

Mecanismos de acción de la vitamina C

Como se mencionó antes, el análisis de Nutrients detalla los mecanismos de acción de la vitamina C y cómo ayuda en casos de enfermedades infecciosas, como el resfriado común, la neumonía, la sepsis y el COVID-19. Para empezar, la vitamina C ofrece las siguientes propiedades:

  • Antiinflamatorias
  • Inmunomoduladoras
  • Antioxidantes
  • Antitrombóticas
  • Antivirales

Los efectos antivirales beneficiosos se aplican tanto al sistema inmunológico innato como al adaptativo. Al tener una infección, la vitamina C mejora la función inmunológica al ayudar al desarrollo y la maduración de los linfocitos T, un tipo de glóbulo blanco que es una parte esencial del sistema inmunológico.

Los fagocitos, células inmunes que matan a los microbios patógenos, también pueden absorber la vitamina C oxidada y regenerarla en ácido ascórbico. Con respecto al COVID-19, la vitamina C:

Ayuda a regular descendentemente las citoquinas inflamatorias, lo que disminuye el riesgo de una tormenta de citoquinas. También disminuye la inflamación al activar la NF-κB y aumentar la superóxido dismutasa, catalasa y glutatión. De manera epigenética, la vitamina C organiza a los genes implicados en regular ascendentemente las proteínas antioxidantes y en regular descendentemente las citoquinas proinflamatorias
Protege el endotelio de las lesiones oxidantes
Ayuda a reparar el daño en los tejidos
Regula de manera ascendente la expresión de interferones de tipo 1, que es el principal mecanismo de defensa antiviral, que el SARS-CoV-2 disminuye
Elimina la regulación ascendente de ACE2 inducida por IL-7. Esto es importante, ya que el receptor ACE2 es la entrada del SARS-CoV-2 (la proteína de pico del virus se une al ACE2)
Al parecer inhibe la Mpro, que es una proteasa importante (enzima) para el SARS-CoV-2 que activa las proteínas no estructurales
Regula la formación de trampas extracelulares de neutrófilos (NETosis), como una respuesta desadaptativa que resulta en daño tisular y falla orgánica
Mejora la función de la barrera epitelial pulmonar en un modelo animal de sepsis al ayudar a la expresión epigenética y transcripcional de los canales de proteínas en la membrana capilar alveolar que regulan la depuración del líquido alveolar
Interviene en la respuesta al estrés adrenocortical, en especial en la sepsis

El siguiente gráfico de la revisión de Nutrients ilustra la manera en la que la vitamina C mejora la patología que se observa en el COVID-19.

acido ascorbico

El peróxido nebulizado podría ser una mejor alternativa

El gráfico anterior deja muy claro que la vitamina C funciona al generar especies reactivas de oxígeno. Mientras que el peróxido de hidrógeno es el mejor.

Es muy probable que el peróxido forme una función de señalización muy poderosa que estimule el sistema inmunológico para vencer cualquier amenaza viral. Esta es una de las razones por las que el peróxido nebulizado es mi tratamiento favorito para enfermedades virales graves. Es muy efectivo, económico y no tiene efectos secundarios cuando se usa en dosis muy bajas (0.1 %, que es 30 veces menos que el peróxido al 3 % que se encuentra en la farmacia).

El video a continuación analiza los detalles de cómo se puede usar este tratamiento. La clave es tener un nebulizador, de modo que esté listo y cargado para no tener que salir a comprar nada. Puede incluir vitamina C con el peróxido, ya que es posible que tengan una sinergia muy poderosa y utilicen diferentes mecanismos para complementarse.

Dado que no está usando peróxido al 3% sin diluir, es poco probable que los estabilizadores presenten un problema, pero se recomienda utilizar un peróxido apto para el consumo humano. También es importante no diluirlo con agua ya que la falta de electrolitos puede dañar los pulmones. Es mejor utilizar una solución salina o añadir una pequeña cantidad de sal al agua para eliminar este riesgo.

tabla de dilucion de peroxido de hidrogeno

Evidencia Clínica

El análisis de Nutrients también incluye evidencia clínica de la importancia de la vitamina C para el COVID-19 y señala que la suplementación oral podría ayudar a prevenir que un caso leve se convierta en algo más grave. En personas con síntomas críticos, se ha demostrado que la vitamina C por vía intravenosa acelera la recuperación, al disminuir tanto la estancia en la UCI como la mortalidad.

Resulta curioso que, la deficiencia de vitamina C y el COVID-19 comparten muchos de los mismos factores de riesgo, incluyendo el sexo masculino, la piel más oscura, la edad avanzada y las comorbilidades como diabetes, presión arterial alta y EPOC. Todos estos subgrupos tienen un mayor riesgo de presentar un caso grave de COVID-19 y, según los autores, “también se ha demostrado que tienen menores niveles de vitamina C en suero”.

Al comentar sobre la evidencia clínica que respalda el uso de vitamina C para tratar el COVID-19, los autores explican lo siguiente:

“En la actualidad, existen 45 ensayos registrados en Clinicaltrials.gov que investigan la vitamina C con o sin otros tratamientos para el COVID-19. En la primer Prueba Controlada Aleatorizada (RCT, por sus siglas en inglés) para probar el valor de la vitamina C en personas con casos críticos de COVID-19, se trató a 54 personas bajo ventilación mecánica en Wuhan, China, con un placebo (agua esterilizada) o vitamina C por vía intravenosa con una dosis de 24 g/día durante 7 días.

Las personas más enfermas con puntuaciones en la evaluación de fallo orgánico secuencial (SOFA, por sus siglas en inglés) ≥ 3 en el grupo de vitamina C mostraron una menor mortalidad a los 28 días: 18 % frente al 50 % en el análisis de supervivencia univariante (Gráfico 2). No se informaron eventos adversos relacionados con el estudio”.

La revisión de Nutrients también resume los hallazgos de otros ensayos del COVID-19 que utilizan vitamina C, así como algunos informes:

“En el Reino Unido, la UCI de los hospitales de Chelsea y Westminster, donde a los adultos se les administró 1 g de vitamina C por vía intravenosa cada 12 horas junto con anticoagulantes, se reportó una mortalidad del 29 % en comparación con el 41 % que reportó el Centro de investigación y auditoría nacional de cuidados intensivos (ICNARC, por sus siglas en inglés) para todas las UCI del Reino Unido.

El Grupo de Expertos en Cuidados Críticos de primera línea del COVID-19 (FLCCC, por sus siglas en inglés), un grupo de expertos en medicina de emergencia, ha informado que, al utilizar 6 g/día de vitamina C por vía intravenosa (1.5 g cada 6 h), junto con esteroides y anticoagulantes, la mortalidad fue del 5 % en dos UCI en los Estados Unidos (United Memorial Hospital en Houston, Texas y Norfolk General Hospital en Norfolk, Virginia), las tasas de mortalidad más bajas en sus respectivos condados.

Un reporte de caso de 17 personas con COVID-19 que recibieron 1 g de vitamina C por vía intravenosa cada 8 horas durante 3 días informó una tasa de mortalidad del 12 % con tasas de intubación y ventilación mecánica del 18 %, así como menores marcadores inflamatorios, incluyendo ferritina y dímero D, y una tendencia a disminuir los requisitos de FiO2.

También se reportó de otro caso de recuperación inesperada después de dosis elevadas de vitamina C por via intravenosa. Aunque estos informes de casos están sujetos a confusión y no son evidencia rebatible de efectos, sí ilustran la viabilidad de usar vitamina C para el COVID-19 sin efectos adversos”.

Dosis recomendada de vitamina C

Como se detalla en la revisión de Nutrients, los primates y los humanos dependen de un suministro adecuado de vitamina C de las frutas y verduras. Los gorilas necesitan 4.5 gramos al día, mientras que los primates más pequeños que pesan cerca de 7.5 kilos necesitan unos 600 mg al día. Esto nos da una pista de cuál podría ser el requerimiento humano, y es bastante mayor que el consumo diario recomendado. De acuerdo con los autores:

“El requisito promedio de la UE de 90 mg/día para hombres y 80 mg/día para mujeres es mantener un nivel plasmático normal de 50 µmol/L, que es el nivel plasmático medio en adultos del Reino Unido. Esto es suficiente para prevenir el escorbuto, pero puede resultar poco adecuado cuando una persona está expuesta a virus y estrés fisiológico.

Un panel de expertos junto con la Swiss Society of Nutrition recomendó que todas las personas tomen 200 mg “para complementar los nutrientes de la población en general, en especial, los adultos mayores de 65 años. Este suplemento tiene el objetivo de fortalecer el sistema inmunológico”. El Instituto Linus Pauling recomienda 400 mg para los adultos mayores (> 50 años).

Los estudios farmacocinéticos en personas sanas respaldan una dosis diaria de 200 mg para producir un nivel plasmático de 70 a 90 µmol/L. La saturación plasmática completa se produce entre 1 g diario y 3 g cada cuatro horas, siendo la dosis oral más alta tolerada, dando una concentración plasmática máxima de 220 µmol/L.

La misma dosis por vía intravenosa eleva los niveles plasmáticos de vitamina C hasta diez veces. Es probable que se necesiten consumos más elevados de vitamina C durante las infecciones virales, con 2-3 g/día, necesarios para mantener niveles plasmáticos normales entre 60 y 80 µmol/L. Aún no se ha determinado si los niveles plasmáticos más elevados tienen un beneficio adicional, pero sería consistente con los resultados de los ensayos clínicos explicados en este análisis”.

Aunque los regímenes de vitamina C por lo general requieren la administración por vía intravenosa, si trata una infección viral en casa (ya sea COVID-19 u otra infección), puede usar vitamina C liposomal por vía oral, ya que esto le permite consumir dosis mucho más elevadas sin causar heces blandas.

Es posible tomar hasta 100 gramos de vitamina C liposomal y obtener niveles sanguíneos equivalentes o superiores a los de la vitamina C por vía intravenosa. Sin embargo, lo considero como un tratamiento agudo. No considero prudente que las personas que no están enfermas consuman dosis tan elevadas de vitamina C de forma regular, ya que se trata de un medicamento, o al menos funciona como tal.

Saul, quien ha trabajado con la vitamina C y la ha recomendado durante la mayor parte de su vida, sugiere tomar “suficiente vitamina C para no desarrollar síntomas”, cualquiera que sea la dosis. Por lo general no necesita más de 200 mg a 400 mg cuando esta saludable.



Fuente: Consumidores Orgánicos