Algunas vacunas contra el COVID-19 podrían utilizar células fetales abortadas

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Además de las preocupaciones habituales sobre la seguridad de las vacunas, existe el dilema moral de colocarse vacunas fabricadas con células fetales abortadas. Para muchos, esto solo es motivo de oposición. Varias de las vacunas candidatas, incluyendo la vacuna contra el COVID-19 de AstraZeneca, se fabrican con líneas celulares que provienen de fetos abortados.

Varios verificadores de información, incluyendo PolitifactThe Associated Press y Snopes, han etiquetado esta información como falsa, pero, podrían estar equivocados. Resulta que los verificadores se basan en la semántica para “desacreditar” dicha afirmación. En realidad, la mayoría de las personas pueden determinar qué es verdad una vez que conocen los detalles.

Semántica y tecnicismos que buscan ‘desacreditar’ la verdad

Un error común de los periodistas con menos experiencia es usar términos muy generales, ya que asumen que las personas “entenderán el punto” sin tener que ser demasiado específicos, y esto es lo que los verificadores buscan cuando califican la información como falsa.

Los verificadores de información confían en la semántica y en los tecnicismos para separar una afirmación determinada y, a menos que lea la explicación, es probable que solo lo descarte en función de que afirman que algo es falso. El ejemplo perfecto es el caso de las vacunas contra el COVID-19 que contienen células fetales abortadas, por lo que es importante explicar lo siguiente antes de descartar dicha afirmación.

Líneas de células fetales comúnmente utilizadas

Existen varias líneas celulares comúnmente utilizadas en el desarrollo de las vacunas que se originaron con fetos e incluyen las siguientes:

  • Células HEK293: Línea celular embrionaria humana derivada del tejido renal obtenido de un feto femenino abortado en los Países Bajos en 1972
  • Células MRC5: Línea celular embrionaria humana derivada del tejido pulmonar de un feto masculino de 14 semanas abortado en 1966
  • Células PER.C6: Línea celular embrionaria humana derivada de la retina de un feto masculino de 18 semanas abortado en los Países Bajos en 1985
  • Células WI38: Línea celular embrionaria humana derivada del tejido pulmonar de un feto femenino de 12 semanas abortado en 1961

Los fabricantes de vacunas que utilizan una línea celular fetal para desarrollar sus vacunas incluyen:

AstraZeneca (HEK293) Jansen Research and Development (por Johnson & Johnson), (PER.C6)
CanSino Biologics (HEK293) Universidad de Pittsburgh (HEK293)
ImmunityBio (HEK293) Altimmune (PER.C6)

Los fabricantes de vacunas que utilizan líneas celulares “derivadas de manera ética”, es decir, líneas celulares que no se originan de fetos humanos o que no utilizan ninguna línea celular, incluyen: Moderna, Merck, Novavax, Sanofi Pasteur, Pfizer, Inovio Pharmaceuticals, GlaxoSmithKline y Sinovac.

La afirmación

La afirmación de algunos periodistas es que ciertas vacunas contra el COVID-19 “contienen células de fetos abortados”. Los verificadores de información han “desacreditado” estas afirmaciones y las han etiquetado como falsas, porque el nombre de la línea celular fetal era incorrecto en uno de los casos y en otros porque las vacunas no “contienen” estas células, sino que se utilizaron como medio de crecimiento del virus durante la fase de producción.

En otros casos más, los verificadores de información la etiquetaron como falsa al afirmar que las líneas celulares no son las células originales sino clones de las mismas.

Aunque algunos pueden estar preocupados por la inclusión real y literal de células fetales en la vacuna, por lo general, es solo una objeción moral utilizar fetos en la investigación y en el desarrollo de la medicina.

Por lo tanto, etiquetar como “falsa” la afirmación de que “las vacunas contra el COVID-19 contienen células fetales”, puede ser muy engañoso, ya que ignora el problema moral de los fetos que se usan en la medicina y, de hecho, suena como si no estuviera sucediendo. Es necesario leer todo el artículo para comprender que las líneas de células fetales se utilizan para desarrollar algunas de estas vacunas, mientras que considerarlo cómo “falso” se origina por un detalle técnico o de lenguaje especifico.

Cómo se utilizan las líneas celulares fetales para desarrollar las vacunas

Entonces, ¿qué es una línea celular fetal y cómo se utiliza? Es posible encontrar estas respuestas simplificadas en la hoja informativa “COVID Vaccines & Fetal Cell Lines”, creada por el Instituto Charlotte Lozier.

Las siguientes ilustraciones y descripciones pertenecen a la primera página de dicha hoja informativa. La ilustración demuestra la función de estas líneas celulares. Estas células se utilizan como medio de crecimiento del virus, ya que este necesita una célula viva para infectar y multiplicarse. Luego, los virus se recolectan y se purifican (e inactivan en el caso de vacunas inactivadas) antes de añadirse a la vacuna final como uno de los muchos ingredientes.

De acuerdo con la verificación de información de Politifact de las células fetales:

“Después del proceso de purificación, la vacuna final contiene una billonésima parte de un gramo de ADN fragmentado de la línea celular. La vacuna se crea a partir de un virus que crece en una línea celular derivada de tejido fetal. Sin embargo, se purifica la línea celular de la vacuna antes de utilizarse. Es incorrecto afirmar que la vacuna ‘contiene’ tejido fetal abortado”.

De manera similar, el artículo de The Associated Press incluyó una cita del Dr. Deepak Shrivastava, presidente de los Institutos Gladstone, quien declaró lo siguiente:

“Es importante que las personas sepan, incluso si se oponen a utilizar células fetales, que estos medicamentos y vacunas no contienen ningún aspecto de las células en ellos. Las células se utilizan para la producción”.

Principios de las líneas celulares fetales

Para muchas personas, el problema no es que la vacuna contenga células reales de un feto abortado. Es el hecho de que se usó un feto para producirlas. Esto es lo único que importa para algunos. Otros pueden sentir que utilizar estas células como medio de crecimiento es adecuado siempre que las células no se inyecten junto con la vacuna.

De cualquier manera, los verificadores de información están tratando de disuadir a las personas de tener una conversación pública sobre usar fetos abortados para desarrollar vacunas. El hecho es que se utilizan células fetales para producir ciertas vacunas y algunos pueden oponerse a recibir dichas vacunas porque se oponen al aborto o sienten que no es ético recolectar fetos para utilizarlos.

También está el problema con la divulgación. No se debe permitir que las compañías farmacéuticas y los formuladores de políticas decidan si es ético o no compartir esta información antes de la vacunación. Después de todo, existen otras vacunas cultivadas en células animales, lo que podría ser una opción más ética para algunas personas, pero para hacer dicha elección es importante otorgar la información.

La defensa sobre los ‘clones’

Creer que las células fetales no se usan para desarrollar vacunas porque son clones, es quizás la justificación más ridícula que usan los verificadores de información. Eso es como decir que su cuerpo ya no es suyo porque todas las células son copias de las que se encuentran en el feto que creció dentro de su madre.

Las células crecen y se multiplican de forma natural. Las células de su cuerpo ya no son las células originales de usted como feto. Son “clones” de las originales. Han estado creciendo, multiplicándose, muriendo y siendo reemplazadas, desde el momento de su concepción cuando un espermatozoide fecundo a un óvulo.

No hay diferencia entre las células que crecen y se multiplican en una placa de Petri y las que crecen y se multiplican en el cuerpo con el tiempo. Si las células continúan estando dentro del cuerpo, entonces las células de la placa de Petri siguen siendo las del feto original.

Las líneas celulares fetales pueden contaminar la vacuna

En el 2015 se publicó un documento sobre las consecuencias para la salud de las vacunas fabricadas con la ayuda de líneas celulares fetales. Estos autores también enfatizan que las líneas celulares fetales utilizadas para desarrollar las vacunas pueden contaminarlas con ADN humano, lo que ha sucedido con ciertas Vacunas MMR, por lo que esta contaminación puede ser un factor importante en el autismo y en las enfermedades autoinmunes. De acuerdo con los autores:

“El ADN monocatenario y el ADN bicatenario en la Meruvax II fue de 142.05 ng/vial y 35.00 ng vial, así como 276.00 ng/vial y 35.74 ng/vial en la Havrix. El tamaño de los fragmentos del ADN fetal en la Meruvax II fue de casi 215 pares de bases.

Se registró una captación espontánea de ADN celular y nuclear en las células HFF1 y NCCIT. Los genes que se han relacionado con el autismo (AAG, por sus siglas en inglés) tienen una mayor susceptibilidad a los daños de la estabilidad genómica en comparación con el grupo de todos los genes en el genoma humano.

Las vacunas fabricadas con líneas celulares fetales contienen niveles muy altos de fragmentos de ADN fetal. El genoma humano contiene regiones que son susceptibles a la formación de daños de doble cadena y mutagénesis por inserción del ADN”.

Efectos adversos renombrados para minimizar los problemas de seguridad

De manera inquietante, están manipulando a las personas para que consideren los efectos secundarios de la vacunación como algo natural al nombrar las reacciones adversas como “respuestas inmunes”. Un artículo de CNBC publicado el 1 de diciembre de 2020, que analizó la frecuencia de las reacciones adversas, señaló que entre el 10 % y el 15 % de los participantes en los ensayos de Pfizer y Moderna reportaron efectos secundarios “considerables”.

En la última parte ese del artículo se encuentra una sugerencia de un antiguo miembro del comité asesor, que propone cambiar el término de “reacción adversa grave” a “respuesta inmunológica”, esto con el fin de que las personas cambien su perspectiva sobre estos efectos secundarios, aunque no puedan trabajar debido a ellos.

El Dr. Eli Perencevich, profesor de medicina interna y epidemiología de la Universidad de Iowa Health Care, sugirió que los trabajadores esenciales deben recibir tres días de licencia después de recibir la vacuna, ya que muchos se sentirán demasiado enfermos para trabajar. Incluso los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos advierten que los efectos secundarios no deberían tomarse a la ligera.

Los efectos secundarios son comunes en los ensayos

El 1 de octubre de 2020, CNBC publicó un reporte que analiza las experiencias de cinco participantes en los ensayos de las vacunas de Moderna y Pfizer contra el SARS-CoV-2. Uno de los participantes en el ensayo de la vacuna de Pfizer “se despertó con escalofríos, temblando tan fuerte que se le partió un diente después de tomar la segunda dosis”.

Un participante del ensayo de Moderna explicó para CNBC que tuvo fiebre baja y malestar durante varios días después de su primera inyección. Ocho horas después de su segunda inyección estaba “postrado en la cama con una fiebre de más de 101 grados, escalofríos, un fuerte dolor de cabeza y dificultad para respirar”.

Las agencias de regulación del Reino Unido también recomiendan evitar la vacuna de Pfizer si tiene antecedentes de reacciones alérgicas a vacunas, medicamentos o alimentos. También advierten que la vacuna solo debe administrarse en instalaciones con posibilidad de reanimación.

Resulta perturbador que un grupo de investigadores estén expresando su preocupación sobre el hecho de que algunas de las farmacéuticas candidatas a desarrollar la vacuna contra el COVID-19 podrían poner a ciertas personas en mayor riesgo de contraer VIH, el virus que causa el SIDA.

Los investigadores explican que el adenovirus modificado genéticamente, Ad5, que se utilizó en los ensayos de la vacuna contra el VIH, otro ejemplo de intentos fallidos para crear una vacuna, es el mismo que están utilizando cuatro de las farmacéuticas candidatas en los Estados Unidos, Rusia y Pakistán.

Cuando falló la vacuna contra el VIH, los científicos no pudieron identificar la razón exacta por la que el Ad5 parecía aumentar el riesgo de contraer el VIH; simplemente lo hizo de manera inexplicable. El Dr. Anthony Fauci fue el autor principal del estudio del VIH, en el que cuestionó “si el problema se extiende a algunos o todos los demás vectores recombinantes actualmente en desarrollo o bien, a otras vacunas basadas en vectores”.

Al reflexionar sobre esa pregunta, los investigadores dicen que decidieron hacer pública esta información ahora porque las vacunas de Ad5 para el COVID-19 pronto podrían probarse en poblaciones con alta prevalencia de VIH, y creen que el consentimiento informado sobre el riesgo de VIH/SIDA debería ser parte de los estudios clínicos de COVID-19.

Al menos dos participantes en el ensayo de AstraZeneca también desarrollaron mielitis transversa (inflamación severa de la médula espinal) y un participante de la India está demandando a la empresa, al alegar que la vacuna causó “daños neurológicos graves”. Mientras tanto, un sacerdote de Filadelfia de 70 años que participó en el ensayo de Fase 3 de Moderna falleció. Aún se desconoce si recibió la vacuna o un placebo.

Vale la pena señalar que la cifra necesaria para prevenir un caso de COVID-19 es de 256 para la vacuna de Pfizer y 167 para la vacuna de Moderna, por lo que cientos de personas arriesgarán su salud para evitar que una sola persona se enferme.

Agregue a eso el hecho de que las vacunas solo se evalúan por su capacidad para reducir los síntomas del COVID-19, sin importar la gravedad. Se desconoce si realmente reducirán el riesgo de infección, hospitalización o muerte.

¿Quién es el responsable de los daños causados por la vacuna contra el COVID-19?

He escrito varios artículos sobre los problemas de las vacunas contra el COVID-19, mientras que dichos riesgos son aún más preocupantes si consideramos que nadie se hace responsable de los daños causados por la vacuna. Como lo explicó la Dra. Meryl Nass en una publicación del 4 de diciembre de 2020:

“Sus opciones para recibir cualquier beneficio financiero son muy limitadas, si la vacuna o cualquier otra medida designada por el Secretario del DHHS, destinada para una pandemia o amenaza de bioterrorismo (COVID-19, gripe pandémica, ántrax, viruela), daña su salud de alguna manera.

Primero, la Ley PREP ha eximido de responsabilidad a todos los involucrados con la vacuna. El Congreso creó el Programa de Compensación por Contramedidas debido al Covid (CICP) para compensar a algunas víctimas, pero es mucho menos generoso que el Programa Nacional de Compensación de Lesiones por Vacunas (NVICP, por sus siglas en inglés)”.

Como señaló Nass, el CICP se administra dentro del Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS, por sus siglas en inglés), que también patrocina el programa de vacunación contra el COVID-19. Este conflicto hace que sea menos probable que el CICP encuentre fallas en la vacuna.

Su única vía de apelación es dentro del DHHS, donde otro empleado revisaría el caso. El DHHS también es responsable de realizar el pago. “Por lo tanto, el DHHS actúa como juez, jurado y acusado”, escribe Nass.

Aunque el NVICP paga algunos de los costos relacionados con cualquier reclamo, el CICP no lo hace. Esto significa que también es responsable por los honorarios de los abogados y de los testigos expertos.

De acuerdo con el director del CICP, la remuneración máxima que una persona puede recibir, incluso en casos de discapacidad permanente o fallecimiento, es de 250,000 dólares por persona; sin embargo, tendría que alcanzar el límite máximo de su póliza de seguro privado antes de que el CICP pueda pagar. El CICP solo pagará la diferencia entre lo que cubre su seguro y el monto total de pago establecido para su caso.

Incluso 250 000 USD no es mucho cuando se trata de una discapacidad permanente. El CICP también tiene un plazo de un año para presentar un caso, por lo que es importante actuar rápidamente. Por supuesto, un problema importante con la vacuna es que nadie sabe qué daños pueden surgir o cuándo, lo que dificulta la posibilidad de relacionar los daños con la vacuna.

Si su empleador termina solicitando la vacuna contra el COVID-19 como condición de empleo, no puede demandarlo por los efectos secundarios causados por la vacuna. De acuerdo con los expertos entrevistados por CNBC, “los reclamos se enviarían al programa de compensación al trabajador y se tratarían como una lesión laboral”.



Fuente: Consumidores Orgánicos