Lo asaltó, lo engañó y le volvió a robar al otro día con violencia

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   La noche del 27 de febrero pasado, Valentín se había juntado con otros jóvenes a tomar algo en la casa de una amiga.

   A la madrugada se retiró con «Retutu» y «Tuti», como los conocía a Luis Ezequiel Palma y Gabriel Jeremías. El iba caminando hacia su casa y los otros dos se movilizaban en sendas bicicletas.

   Uno de ellos le empezó a pedir, cada vez con más insistencia, 50 pesos y Valentín le dijo que no hasta que recibió una advertencia: «O me lo das o te lo saco» y le apoyó un cuchillo en el abdomen que terminó por «convencerlo». Le quitó la poca plata y una campera de River.

   El delito, que parecía haber terminado, recién empezaba. Al mediodía siguiente, «Tuti» lo llamó a Valentín y le dijo que tenía en su casa el abrigo que le había sacado «Retutu» y que lo pasara a buscar.

   El joven fue porque, salvo el incidente de la noche anterior, nunca había tenido problemas con ellos y pensó que se habían arrepentido.

   Sin embargo, cuando arribó a la vivienda de Paunero 1535, sobre las 15.30, se encontró con un panorama diferente.

   Por un pasillo lateral superó la vivienda en construcción del frente y llegó a la casa donde había pactado el encuentro.

   Al entrar se topó con Palma, quien estaba parado en la puerta de ingreso y lo empujó hacia adentro.

   Valentín cayó entre varios jóvenes que lo palparon y le quitaron el celular Samsung A20 que llevaba en un bolsillo, mientras «Retutu» le apuntaba nuevamente con un cuchillo, le pegaba patadas y trompadas y le tiraba un puntazo que por fortuna pudo esquivar.

   El joven logró escapar, corrió hasta su casa y le avisó a su padre, que decidió llevarlo al hospital, por las heridas que presentaba.

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   En el camino, sobre Río Negro al 1500, se cruzaron con tres de los sospechosos y el padre frenó la marcha de su camioneta y empezó a correr a «Retutu», porque a los otros dos los perdieron de vista en un pasillo.

   El sospechoso, en la urgencia por tratar de escapar, se metió en la casa de un vecino y ahí fue retenido, con la colaboración de otros lugareños, hasta que llegó la policía y le secuestraron en su poder el celular de Valentín.

Coartada caída

   Durante la indagatoria, Palma aseguró que ese día había ido a la vivienda de Jeremías porque lo llamaron para pintar y hacer una changa y que cuando lo hicieron pasar a una habitación llegó Valentín y discutió con el dueño de casa, que le aplicó una trompada en la casa y le sustrajo el celular.

   Luego de eso, según dijo, se retiró del lugar y cuando iba caminando hacia su casa se cruzó con el padre del joven agredido y otros vecinos, que lo agredieron e incluso dijo que el padre de Valentín lo atacó con un cuchillo mientras le preguntada por el celular.

   Afirmó que luego llegó la policía y lo revisó, pero no le encontraron nada.

   Al menos un testigo desmintió a Palma y aseguró que cuando entró corriendo en una casa del sector, el padre de la víctima no portaba cuchillos ni ninguna otra arma y que sí le quería pegar pero con otros vecinos lo impidieron.

   De la misma manera corrió la versión de otros testigos, del padre del joven y de la policía, que confirmó el secuestro del teléfono de Valentín en poder del acusado.

   Por ese motivo, el juez Eugenio Casas, en representación del Tribunal en lo Criminal N° 3, le impuso la pena de 6 años y 10 meses de cárcel a Palma, tras acusarlo de robo con uso de arma, agravado por su comisión en poblado y en banda y con la intervención de menores de edad (uno de sus cómplices).

Las capturas de pantalla

Teléfono. Las capturas de pantalla extraídas del teléfono celular secuestrado por la policía -que le pertenece a la víctima pero estaba en poder del acusado al momento de su detención- prueban la conversación previa que reconoció haber tenido, en su testimonio, el damnificado. 

Citación. Se confirmó el pedido de «Tuti» para convocarlo a su casa, a fin de devolverle la campera, y también se observó un reclamo que Jeremías le hacía a Valentín, por una PlayStation aparentemente sustraída.

Detalles. Luego de recriminarle por la consola, que Valentín aseguró no llevarse, acordaron los detalles de horario y lugar de encuentro para, supuestamente, devolverle la campera. En esas circunstancias lo atacaron.



Fuente: La Nueva

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